
CARMORVA
Se ha criticado con insistencia el que las uiversidades nacionales no están desempeñando como debe ser su rol social funcional para con la comunidad. Se dice, que permanece estancada, tratando de solventar más sus problemas internos que comprometerse a participar ante la debacle por ejemplo que hoy afronta el país, dándole paso a un escenario turbulento, incierto,inseguro y en donde la Universidad debe ser más proactiva, que figurativa.
Es lamentable. que cuando la situación se torma crítica, más cuando en la realidad venezolana se sabe hay una ausencia de liderazgo de oposición que ofrezca propuestas, acciones convincentes que paralicen algunas acciones que el gobierno emprende y que de alguna manera se genera en desconformidad, protestas y hasta amenazas , aparezcan no las autoridades universitarias que deberían ser los garantes del compromiso social de la universidad, sino sus estudiantes, que motivados por hechos que consideran atentan no solamente la seguridad el país, sino la misma autonomía universitaria, protesten, hagan oir su voz, hacer valer sus derechos , como esta sucediendo en el presente, muchas veces a un precio muy grande , en donde hasta se pierde la vida.
Las universidades venezolanas, su comunidad, debe repensar seriamente en cómo reestructurar sus acciones, modificar su comportamiento pasivo, figurativo por uno más proactivo que realmente demuestre su compromiso social.
Es muy válido tomar en cuenta lo que alguien ha dicho sobre la función social de la universidad, que la universidad es el centro de la actividad intelectual superior, y cumple así un papel social de la más elevada jerarquía. Su función consiste en crear los conocimientos, propagarlos, desarrollar y disciplinar a la inteligencia, formar los hombres más selectos por su cultura y su capacidad. Como bases fundamentales de su acción debe enseñar el respeto a la verdad, desarrollar la aptitud de buscarla con acierto, e inculcar la noción de que es un deber el servicio social.
Muy correcto lo que indica el Dr. B.A. Houssay, que los problemas a resolver son y seguirán siendo infinitos, y corresponde su aclaración a la Universidad como centro superior del conocimiento. Por estas razones, la investigación es la característica esencial que distingue a una Facultad o escuela o instituto universitario. Una institución que no investiga puede ser una escuela técnica o de arte u oficio, pero no es verdaderamente Universidad aunque ostente ese título.
En la Universidad se aprenden los métodos mejores, más acertados y seguros, que permiten instruirse durante toda la existencia, pues un universitario estará obligado a estudiar mientras viva y esté en actividad, ya que todas las ramas del conocimiento están en evolución y adelanto permanente.
El más tremendo error de nuestra enseñanza superior es que está basada en la idea anticuada de la simple transmisión del conocimiento adquirido y no en enseñar a adquirirlo constantemente por la investigación, método que ha dado su vigor a las universidades modernas, por ejemplo a las alemanas y estadounidenses. Por eso nuestras facultades atiborran de conocimientos ya superados, mas no cumplen debidamente su obligación de instruir y formar hombres capaces de tener iniciativas, de plantear los problemas y resolverlos con acierto.
No cabe la menor duda se dice, que la función social de la Universidad es, múltiple. Debe crear y difundir los conocimientos cada vez más completos que se alcancen por la investigación. Debe preparar buenos profesionales que apliquen experta y razonadamente, técnicas y métodos útiles a la sociedad presente y futura, y que sean capaces de seguir atentamente el adelanto de sus profesiones durante toda la vida. Y, sobre todo y ante todo, debe formar a los hombres más sobresalientes de la sociedad, por su cultura general y su preparación, que se distingan por su manera más acertada de hallar, plantear y resolver los problemas, por su aptitud de comprender y su capacidad de obrar, por su amor y respeto por todo lo que es bello y elevado, y por su ferviente anhelo de contribuir al bienestar de sus conciudadanos. Debe formar hombres capaces de pensamiento y de acción inteligente, decididos y realizadores, pero no impulsivos o intuitivos, evitando el peligro de que con la idea de formar hombres prácticos se formen individuos de horizontes limitados. No hay que olvidar que los que ahondan la verdad pura hallan más cosas aplicadas que los llamados hombres prácticos.
Es necesario que las universidades venezolanas ante la crisis social que se afronta, reflexiones y tomen cuáles deben ser las acciones positivas, en donde el intelecto controlado predomine, más que las emociones alteradas a fin de rescatar el rol que deben desempeñar en los actuales momentos, en donde el país reclama su participación, avalado de un liderazgo formal, convincente, motivador que sepa desempeñar adecuadamente su rol.
Es muy válido cuando se señala, que el concepto de calidad educativa es, en este momento, coherente con el enfoque político y económico imperantes. “La racionalidad técnica continúa siendo la epistemología de la práctica dominante, y hay una predilección de los responsables de las políticas educativas hacia estas ideas tecnológicas” (Carr, 1993 :20). Desde un enfoque ético la preocupación pasa por las características de los procesos considerados en sí mismos, situando la calidad en los valores intrínsecos de la actividad: al considerarla desde este enfoque le atribuimos valor a los procesos en sí mismos, seleccionando las dimensiones significativas y pertinentes que permiten su evaluación. El sujeto y el grupo, al compartir una actividad, en cierta medida están siendo conformados por ella. “Las metas educativas que pueden preverse como deseables, son en todo caso principios de procedimiento que potencian el desarrollo autónomo del ciudadano/a y que se diversifican cuando se concretan en cada aprendizaje singular” (Gimeno Sacristán, 1992 :106). Las universidades venezolanas deben repensar la forma en que se está formando, capacitando a los profesionales a fin de ofrecer conocimientos que realmente proporcionen los resultados que el país espera, rescatar el desquebrajamiento del academicismo que en los últimos años se está dando, en donde el rol de la universidad es pasivo, en donde muchas se quedaron ancladas en el tiempo, no se renovaron ante los grandes cambios que el presente exige. En donde muchas no cuentan con una planta de profesores de relevo que garanticen una formación consistente, todo lo contrario, se le ha dado paso a una nueva generación que está contaminada de grandes debilidades que involucra, ausencia de experiencia, pedagogía, conocimientos, innovación, creatividad, incapaz de generar la motivación que le de paso a nuevas ideas a otros paradigmas de enseñanza más proactivos que el actual, en donde el rol de las universidades es de más figuración que de compromiso. Se requiere definir de nuevo el perfil de los profesionales que el país necesita, ser más concretos en en proporcionar los conocimientos necesarios y evitar pérdidas de tiempo con otros que no colaboran con las propuestas, modelos que se requieren para soluciones los serios problemas que Venezuela afronta. No se puede seguir operando con la política de mantener en el seno universitario los mismos grupos de poder, las cofradías que tanto daño le han hecho a la universidad,el mismo estilo de gerencia,se le debe dar paso a la investigación a un academicismo que garantice resultados, eliminar todos aquellos programas que no están adaptados a las realidades del dl presente. Se requiere de otro tipo de esnseñanza, más dinámica, más específica a la demanda de las necesidades que el entorno exige, menos improvisación, más creatividad, usar optimamente el talento, capital humano que se tiene, evitar su desperdicio. Ante la realidad de un escenario turbulento, de necesidades, incierto, inseguro como el que afronta el país, están dadas las oportunidades para generar los cambios, acciones que rescaten el academicismo lesionado que actualmente se tiene y comprometerse con una responsabilidad social de alturaa fin de formar los profesionales que Venezuela necesita, a rescatar la ausencia de la figura del liderazgo que se ha perdido desde hacae varios años.
CARMORVA
La dinámica de los actuales escenarios económicos demandan de profesionales con conocimientos capaces de generar cambios, afrontar los retos, garantizar éxito, desarrollo para todas aquellas organizaciones, empresas en donde prestan sus servicios.
Por supuesto, para lograrlo, es necesario que las universidades cuenten con docentes, sistemas administrativos aptos para proporcionar el servicio requerido en pro de garantizar profesionales competentes, de acuerrdo a la realidad actual
Se requiere que las Universidades, sus autoridades conozcan plenamente de las necesidades, requerimientos que los actuales escenarios demandan a fin de definir el perfil de profesionales idoneos y proporcionarlos conocimientos que le favorezca en sus logros.
Desafortunadamente, las universidades venezolanas, ahora que se ha incrementado con un significativo número de universidades públicas abiertas por el actual gobierno revolucionario, no han considerado seriamente los efectos que ello genera en la formación de los profesionales, sobre todo, porque se adolece de profesores plenamente identificados cons las necesidades nacionales, recien graduados, sin experiencia y que atenta contra el logro de la excelencia académica.
A ello se agrega la debilidades de muchos de sus pensum de estudios que señalan un perfil del profesional no adapatado a las necesidades no solo del entorno, sino lo que la globalización exige.
Se requiere de nuevos conocimientos, asignaturas más aptas a las necesidades del país, menos dependientes de modelos foraneos que imposibilitan el dar respuestas, soluciones a los serios propblemas que se afrontan.
Es necesario más investigación, más responsabilidad social de las empresas, más compromiso, más vinculación con los programas económicos del Estado, con el sector empresarial, con las reales necesidades de la salud, mejor explotación y utilización de las riquezas naturales que el país tiene.