Es muy válido cuando se señala, que el concepto de calidad educativa es, en este momento, coherente con el enfoque político y económico imperantes. “La racionalidad técnica continúa siendo la epistemología de la práctica dominante, y hay una predilección de los responsables de las políticas educativas hacia estas ideas tecnológicas” (Carr, 1993 :20). Desde un enfoque ético la preocupación pasa por las características de los procesos considerados en sí mismos, situando la calidad en los valores intrínsecos de la actividad: al considerarla desde este enfoque le atribuimos valor a los procesos en sí mismos, seleccionando las dimensiones significativas y pertinentes que permiten su evaluación. El sujeto y el grupo, al compartir una actividad, en cierta medida están siendo conformados por ella. “Las metas educativas que pueden preverse como deseables, son en todo caso principios de procedimiento que potencian el desarrollo autónomo del ciudadano/a y que se diversifican cuando se concretan en cada aprendizaje singular” (Gimeno Sacristán, 1992 :106). Las universidades venezolanas deben repensar la forma en que se está formando, capacitando a los profesionales a fin de ofrecer conocimientos que realmente proporcionen los resultados que el país espera, rescatar el desquebrajamiento del academicismo que en los últimos años se está dando, en donde el rol de la universidad es pasivo, en donde muchas se quedaron ancladas en el tiempo, no se renovaron ante los grandes cambios que el presente exige. En donde muchas no cuentan con una planta de profesores de relevo que garanticen una formación consistente, todo lo contrario, se le ha dado paso a una nueva generación que está contaminada de grandes debilidades que involucra, ausencia de experiencia, pedagogía, conocimientos, innovación, creatividad, incapaz de generar la motivación que le de paso a nuevas ideas a otros paradigmas de enseñanza más proactivos que el actual, en donde el rol de las universidades es de más figuración que de compromiso. Se requiere definir de nuevo el perfil de los profesionales que el país necesita, ser más concretos en en proporcionar los conocimientos necesarios y evitar pérdidas de tiempo con otros que no colaboran con las propuestas, modelos que se requieren para soluciones los serios problemas que Venezuela afronta. No se puede seguir operando con la política de mantener en el seno universitario los mismos grupos de poder, las cofradías que tanto daño le han hecho a la universidad,el mismo estilo de gerencia,se le debe dar paso a la investigación a un academicismo que garantice resultados, eliminar todos aquellos programas que no están adaptados a las realidades del dl presente. Se requiere de otro tipo de esnseñanza, más dinámica, más específica a la demanda de las necesidades que el entorno exige, menos improvisación, más creatividad, usar optimamente el talento, capital humano que se tiene, evitar su desperdicio. Ante la realidad de un escenario turbulento, de necesidades, incierto, inseguro como el que afronta el país, están dadas las oportunidades para generar los cambios, acciones que rescaten el academicismo lesionado que actualmente se tiene y comprometerse con una responsabilidad social de alturaa fin de formar los profesionales que Venezuela necesita, a rescatar la ausencia de la figura del liderazgo que se ha perdido desde hacae varios años.
CARMORVA
La dinámica de los actuales escenarios económicos demandan de profesionales con conocimientos capaces de generar cambios, afrontar los retos, garantizar éxito, desarrollo para todas aquellas organizaciones, empresas en donde prestan sus servicios.
Por supuesto, para lograrlo, es necesario que las universidades cuenten con docentes, sistemas administrativos aptos para proporcionar el servicio requerido en pro de garantizar profesionales competentes, de acuerrdo a la realidad actual
Se requiere que las Universidades, sus autoridades conozcan plenamente de las necesidades, requerimientos que los actuales escenarios demandan a fin de definir el perfil de profesionales idoneos y proporcionarlos conocimientos que le favorezca en sus logros.
Desafortunadamente, las universidades venezolanas, ahora que se ha incrementado con un significativo número de universidades públicas abiertas por el actual gobierno revolucionario, no han considerado seriamente los efectos que ello genera en la formación de los profesionales, sobre todo, porque se adolece de profesores plenamente identificados cons las necesidades nacionales, recien graduados, sin experiencia y que atenta contra el logro de la excelencia académica.
A ello se agrega la debilidades de muchos de sus pensum de estudios que señalan un perfil del profesional no adapatado a las necesidades no solo del entorno, sino lo que la globalización exige.
Se requiere de nuevos conocimientos, asignaturas más aptas a las necesidades del país, menos dependientes de modelos foraneos que imposibilitan el dar respuestas, soluciones a los serios propblemas que se afrontan.
Es necesario más investigación, más responsabilidad social de las empresas, más compromiso, más vinculación con los programas económicos del Estado, con el sector empresarial, con las reales necesidades de la salud, mejor explotación y utilización de las riquezas naturales que el país tiene.
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